viernes 16 de diciembre de 2011

Cartas de Amor que No Enviaré: No lo Entenderá Nadie, Nunca

Es muy fácil enamorarse de esta ciudad: es una ciudad muy bonita, con sus enormes edificios, su lago gigantesco que parece un mar, y sus puentes que cruzan un río que a veces parece verde y a veces azul, y cuando los carros lo cruzan hace un rugido que me recuerda a un dinosaurio.
Me gusta mucho salir a pasear por el centro, sin ningún rumbo o destino en específico, caminando, simplemente disfrutando ser invisible, ser anónima. Y en mis largas caminatas, o en los viajes en tren, escuchaba las conversaciones de los extraños sin querer y podía darme cuenta que todos los seres humanos, sin importar quién sea, habla de lo mismo: el amor, o la falta de él. Las relaciones. La pareja. Lo mismo los ejecutivos que venían con sus maletines enormes y sus trajes caros caminando rápidamente como si fueran tarde a una reunión, que los adolescentes con la música escapándose de los audífonos y las señoras comprando chucherías en la tienda...
Recuerdo cientos de conversaciones que comenzaban con un "so...there's this guy.." o "has he called you?", "what happened with this girl..?" y pensaba, con un poquito de arrogancia, que yo estaba fuera de todo aquél juego y me sentía feliz, feliz de ser "libre" de no tener a nadie a quién pensar, a nadie a quién sufrir. Pero entonces un día, me topé con esos ojos verdes (tan miopes como los míos) que me estaban siguiendo de un lado para otro, y no pude evitar querer entrar a ese juego, y algo cambió en mí. Y de alguna manera, dejé sentir a este corazón de piedra que se pensaba invencible y arrogante, y me enamoré completamente como una tonta.Siendo lgo realistas, siempre supe que lo nuestro no podía durar, las circunstancias no lo permitían, y  fue de esos amores fugacesque te dejan marcada de por vida; siempre voy a recordar esa noche de luna llena, en que nos besamos por primera vez, en que te reíste y me preguntaste si había alguien esperándome en México y te dije que no, y me tomaste la cara con ambas manos y me besaste. Y sé que la gente al rededor nunca lo entendió, nunca entendió que "veía" yo en ti, o que podíamos tener en común. Pero ellos no te vieron como yo te vi, esperándome con tu pierna lastimada, caminando ocho cuadras conmigo para que no me fuera sola a mi casa, o asomándote en mi salón con algo de pena. Es difícil explicarle a la gente que "veía" en ti, porque no se puede: ¿cómo les explico la manera en que sentía un hueco en el estómago y me temblaban las rodillas, cuando entrabas a la cafetería y tus ojos se topaban con los míos? ¿cómo les explico la sonrisa de complicidad que teníamos y las miradas creadas para solo entenderlas nosotros y como me hacias estremecer desde los dedos de los pies hasta la punta del cabello cuando me hablabas bajito en el oído, con tu voz rasposita, procurando terminar cada frase con un beso? ¿cómo les explico los viajes en tren agarrados de la mano, en nuestro pequeño planeta de dos habitantes, impacientes de llegar a la casa, o la risa estúpida que nos provocaba vernos vestidos del mismo color por accidente, como aquéllas parejitas cursis que siempre odié? Es difícil explicar, también, que me hiciste sentir otra vez cosas que tenía años de no sentir, cosas que se sienten cuando te enamoras por primera vez...porque una vez que te enamoras así, no puedes conformarte con menos, y por tanto tiempo simplemente iba navegando por la vida sin querer entregar mi corazón otra vez. Parecerá una locura, pero junto a ti contemplé universos alternos que nunca imaginé: universos donde habia casas de techos inclinados, un perrito y bebés gateando; universos donde yo dejaba mi país por ti, universos de cuento de hadas con finales de "por siempre, jamás". Y sin embargo también me hiciste llorar, como nunca lo habia hecho por nadie, e incluso escribiendo esto siento que las lágrimas empiezan a nublarme los ojos, y me hiciste enojar y maldecirte, pero me hacia falta, me hacia falta enojarme por alguien, y renegar y SENTIR.

Tal vez no lo entienda nadie, nunca, como en tan poco tiempo llegué a amarte, pero para que lo entendieran deberían visitar los mundos que creaba contigo,deberían sentirte dentro y escucharte hablar, y verte reír, y sobre todo, deberían verse reflejadas en tus ojos: tus ojos eran mi hogar, y ahora soy vagabunda otra vez. Debí haber sospechado, sin embargo, como serían las cosas, como seríamos tú y yo, ese incendio debió haber sido una señal. Eramos como el fuego, eramos fuegos artificiales, y los fuegos artificiales no pueden ser eternos.

2 comentarios:

Mojik! dijo...

Toda una vida se puede resumir en un minuto o en un momento! :)

Grajeda dijo...

Te entiendo perfectamente...


:(